- El objetivo de cada jugador es el de obtener un valor de la mano superior al del crupier y lo más cercano posible al veintiuno. Si un jugador o el crupier supera el veintiuno, pierde el juego. Si el jugador y el crupier tienen el mismo valor de juego, es un empate y nadie gana la mano. Como se dijo antes, los jugadores no juegan los unos contra los otros, como sucede en el póker. Los jugadores juegan primero, si alguno se excede de veintiuno, pierden lo apostado, incluso si el crupier también se excede.
- Puesto que el valor del As pueden variar, en la primera ronda de reparto, el valor no importa. Es lo mismo que el As valga uno u once, por lo que se denomina a la mano una “Mano Blanda”. Si con la siguiente carta, y el As con valor de once, el valor sumado excede los veintiuno, el As pasa a valer, indefectiblemente uno, por lo que se la denomina una “Mano Dura”.
1) Hay que estar atentos a lo que ha sucedido en el último ejemplo. Al expresarse siempre en contra, el 1 pasa a la izquierda, y el 4, el número mayor, a la derecha. Sin embargo, es habitual que cuando un jugador tenga chances favorables, o sean mayores al 50%, las pronuncie de igual modo que las fracciones. En este caso, diría: ‘Tengo chances de 4:1 a mi favor’.
Las chances son en el póker uno de los conceptos básicos que hay que manejar con fluidez. De hecho, hay que habituarse a circular por el eje probabilidades-fracciones-chances, convirtiendo unas en otras, de modo indistinto y casi automático. Para hacerlo, no es necesario un conocimiento más profundo que el de una regla de tres simple.
¿Cuál es la probabilidad de que salga, por ejemplo, el 1 si en lugar de una moneda, arrojamos un dado?
Si respondemos 1 en 6, lo estamos expresando en fracciones: 1/6 Para pasarlo a porcentajes, acudimos a una regla de tres simple:
6-es a-1
Lo mismo que 100-es a- x = 100 pon dividido 6= 16,66%



